Encontró a un bebé abandonado y se lo llevó. Cuando le quitó la cobija encontró algo desgarrador

Encontró a un bebé abandonado y se lo llevó. Cuando le quitó la cobija encontró algo desgarrador

Sé que no tengo perdón, pero no tenía otra opción¨, dejó escrito Nataljia en un trozo de papel. A veces la vida puede ser muy dura, lastima tan fuerte que empiezas a creer que ya nada tiene sentido.

Confiar en las personas que amas y que te traicionen es más doloroso que una cuchillada; abrimos nuestro corazón para enamorarnos pero nadie está preparado para el abandono, nadie te enseña a enfrentar el dolor y entonces

¿Qué puede hacer una joven de 18 años, embarazada y en una ciudad que no conoce? Nataljia se fue de su pueblo en busca de oportunidades, con la ilusión de salir de la pobreza y ser alguien en la vida.

En el camino conoció a Abdul, el ¨hombre de sus sueños¨. Cuando lo vio por primera vez supo que quería estar con él para siempre: apuesto, maduro y detallista. Al principio todo fue color de rosa, Nataljia ni siquiera tenía que trabajar porque Abdul le daba todo lo necesario, pero las cosas cambiaron cuando se fueron a vivir juntos.

El hombre que le robó suspiros y la abrazaba por las noches mostró su verdadera cara. El infierno empezó aquella tarde que regresó del trabajo. Se veía muy estresado y gritó a Nataljia que le sirviera de comer. Cuando ella le llevó la comida, se quejó del sabor y arrojó el plato al suelo. Después jaló a la joven del cabello y le ordenó que limpiara todo. Desde entonces golpes y gritos se volvieron cosa de todos los días.

La situación empeoró cuando ella salió embarazada. Más de 7 veces terminó en urgencias, las palizas que le daba Abdul le provocaban peligrosos sangrados. Sin embargo, logró tener a la bebé. El hombre del que se enamoró no estuvo ahí cuando se le rompió la fuente y sintió correr el agua entre las piernas. Nataljia llegó arrastrándose al hospital, y a pesar del dolor que le quemaba el alma se mantuvo fuerte por su pequeña.

Tenerla en brazos le dio el aliento que necesitaba para seguir, sabía que ese pedacito era parte de ella y ahora tenía que ser más fuerte que nunca. Los días pasaron y tenía miedo de que la echaran del hospital, no llevaría a su niña a vivir el mismo infierno, así que envolvió a Uljana en una cobija. La madre primeriza y su criatura terminaron esa noche durmiendo en un parque.

Toda la noche lloró. Amaba a su hijita con todas sus fuerzas pero sabía que no podía darle nada -no ahora-, y no iba a seguir exponiéndola a los peligros de las calles, así que tomó la decisión más difícil de su vida y dejó a la pequeña con una nota que decía:

¨Es una bebé muy tranquila y está sana, no da problemas y tiene sus vacunas. Por el momento no puedo hacerme cargo de ella, pero voy a regresar pronto. Llevamos dos noches durmiendo en la calle y no quiero que mi hija siga pasando por esto. Su nombre es Uljana¨.

Nataljia se escondió detrás de un árbol y vio que una anciana tomó a la pequeña en brazos. Su rostro se llenó de lágrimas, pero a veces tienes que soltar lo que más amas para no hacerle daño. La mujer llamó a las autoridades, pues con 80 años le era imposible hacerse cargo de una bebé. Cuando la historia se dio a conocer, cientos de personas se ofrecieron para dar un hogar a Uljana.

Después de varios meses la pequeña fue adoptada por una pareja que llevaba más de 5 años intentando formar una familia. Durante ese tiempo Nataljia encontró un trabajo, tiene un lugar dónde vivir y compró ropita, cuna y bañera para volver por su hija. Pero la niña ya está registrada por sus nuevos padres. Nataljia lleva meses luchando por la custodia, se ha sometido a exámenes médicos, psicológicos y prueba de ADN exigiendo una segunda oportunidad. ¿Realmente la merece?

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